Ella desnuda, su mirada contempla la
quietud crepuscular, aquellas palabras
perdidas en la tragedia del deseo, en
donde la memoria no es ajena...
Ella cierra sus ojos y mi realidad se
aleja, su cuerpo es la más tierna pausa
en el tiempo, luego, su voz se impregnó
en un silencio opaco...
Sobre el agua cae la angustia, y la ilusión
de aquella mañana se aleja, no me digas
nada, que para su voz dormida ya está
mi puerta cerrada...
En el recuerdo se duerme el desear, una
luz perdida ha de revelar el hecho, su
cuerpo muerto reposa en nuestro lecho...
¿Hallaré paz en la locura?
cambio
Hace 15 años
