Blanco sonido...
Aliento psicotrópico...
Cada uno de sus pasos lo sigue una mirada
con encanto a la paranoia; bajo la atención
perniciosa de mil ojos, su paso se vuelve
acelerado.
Detrás de aquella puerta encuentra refugio...
Al hallar de esta forma la calma, en un
momento la tranquilidad se vuelve horror;
repentinamente mil ojos inundan su ventana,
colapsan su puerta; dominado por extrañas
figuras que exhalan luminosidad, finalmente
cae al olvido.
Esperando a que el efecto sea consumido...
Después de varias horas, su nuevo refugio es
aquella pequeña esquina de este cuarto
después de haber apagado la luz.
cambio
Hace 15 años

1 comentarios:
Alfleto te pasaste con eso que escribiste, hay que vivirlo para entenderlo.
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